Huanchaca: crear puentes
El desierto de Atacama, en tanto diversidad de formas, manifestaciones e historias, provee el contexto de la propuesta curatorial del Museo Ruinas de Huanchaca. Este enfoque de pertinencia territorial, busca implementar experiencias significativas para la comunidad en relación a sus propios patrimonios, entendidos como un legado vivo, una identidad compartida y un anclaje fundamental que nos vincula intrínsecamente a un paisaje.
Desde sus comienzos y debido a su origen fundacional, el museo organiza su propuesta curatorial desde una mirada científica hacia lo transdisciplinar, en cuatro grandes áreas: patrimonio geológico, paleontológico, antropológico y astronómico, las cuales, en el museo, se encuentran aunadas a través de un relato que se organiza cronológicamente.
El recorrido comienza en los remotos tiempos profundos de la geomorfología, que proporciona el escenario para el surgimiento de las primeras formas de vida, hoy preservadas en el registro fósil. Esta travesía temporal avanza progresivamente hasta el advenimiento del Homo Sapiens en el desierto de Atacama, explorando las complejas relaciones bioculturales que se han tejido entre la humanidad y su entorno. La narrativa se proyecta hacia el futuro, donde esta misma humanidad, impulsada por su incesante curiosidad y capacidad de innovación, desarrolla tecnologías que han hecho del desierto una ventana al Universo a través de la cual buscamos respuestas sobre nuestro origen.
En cada acción de preservación, en cada voz que se alza por la puesta en valor de una tradición, resuena la comprensión de que un museo es mucho más que un conjunto de bienes tangibles; y más bien, un proceso de reconocimiento de lo nuestro y de co-construcción de una memoria forjada por un territorio excepcional.
El museo, que toma su nombre de la antigua compañía Huanchaca —término que puede ser traducido de la lengua quechua como puente de penas— actualmente aspira a ser un puente de alegrías, un puente que conecta a las personas, y un vínculo entre las comunidades y su patrimonio.
Antonieta Clunes
Curadora museo Ruinas de Huanchaca
Vínculos que nacen del mar: encuentros entre Ruinas de Huanchaca y Servicio País
Las Charlas constituyen una de las propuestas educativas del Museo Ruinas de Huanchaca y están orientadas a generar espacios de divulgación, tanto de las investigaciones científicas que se desarrollan en el desierto de Atacama, como de los testimonios, saberes y memorias que emergen desde las comunidades. En esa convergencia entre distintas formas de conocimiento, el museo reafirma su compromiso con el situar, escuchar y reconocer como parte esencial de su política de educación.
Cada ciclo se compone de una exposición en forma de diálogo o en un formato en el que la información sea accesible para todo público y un taller complementario, con el propósito de que el aprendizaje se afiance a través de una experiencia, de esta manera se tiende un puente entre lo teórico y lo práctico.
Durante el mes de octubre de 2025, se realizó un ciclo que abordó un proceso histórico reciente y de gran relevancia: el reconocimiento del pueblo Chango como pueblo originario en el año 2020. Comprender este proceso de etnogénesis implica adentrarse en una historia de persistencia y reencuentro, donde comunidades que durante décadas fueron consideradas extintas, se han organizado para reconstruir su identidad y proyectarla hacia el futuro.
La Charla “Aproximaciones a la cultura y proceso de etnogénesis del pueblo Chango” contó con la participación de Raúl Riquelme, mariscador, cultor y miembro del Consejo Nacional del pueblo chango, junto a Adolfo Sepúlveda, director Regional de Servicio País en Antofagasta, organización que ha realizado un trabajo prolongado de acompañamiento a las comunidades costeras que se reconocen como changas, para lograr su reconocimiento como pueblo originario.
Para contextualizar el diálogo, desde curaduría se realizó una introducción a la historia de ocupación humana en el desierto costero, desde los primeros vestigios datados hace 12.000 años, avanzando hacia los primeros registros visuales realizados por exploradores durante la colonia y el “viaje al desierto de Atacama» a mediados del siglo XIX, cuando Rodulfo Philippi, hasta la visita del arqueólogo Hans Niemeyer a la caleta Chañaral de Aceituno 1965, donde contactó al último constructor de balsas de cuero de lobo. Hecho que resultó ser clave para el reconocimiento como pueblo originario vivo, proceso que surge en la década de los 2000, cuando organizaciones comienzan a reivindicarse como pertenecientes al pueblo Chango.
Así, la Etnocharla se transformó en una oportunidad de reflexión conjunta sobre las implicancias de habitar el desierto costero, un ecotono cubierto de niebla que sustentó a antiguas comunidades a través de un profundo conocimiento de su entorno, una relación que hoy vuelve a ser reactivada desde la memoria y la práctica. A partir de esta conversación, surgieron preguntas que resuenan más allá del ámbito académico, o histórico, entre ellas: ¿Por qué deciden denominarse Changos en vez de Camanchacos?; Más allá del habitar la costa y la defensa del maritorio: ¿Qué hace a una persona changa hoy? y ¿De qué manera se reconstruye lo espiritual desde la memoria y la comunidad? Solo por nombrar algunas de las derivas de esta instancia.
Riquelme compartió su experiencia y reflexiones en torno a lo que define como “una misión de recomponer la espiritualidad ligada al mar”, revelando la profunda conexión entre identidad, territorio y práctica espiritual. Para el Museo Ruinas de Huanchaca, abordar temáticas vinculadas a pueblos originarios implica también un ejercicio ético al ofrecer un espacio para que los protagonistas de los procesos sean quienes responden estas preguntas. Esta Etnocharla puede ser visitada en el canal de YouTube de Ruinas de Huanchaca.
El taller presentó una oportunidad para acercarse a la historia de vida de un cultor, así como los pasos para que una persona sea reconocida como perteneciente a este pueblo por parte de CONADI, culminando con una explicación de la iconografía de la bandera del pueblo Chango, la cual por medio de diversos elementos visuales representa su cosmovisión. Se reconocieron los colores —el azul que se relaciona al mar y el rojo, que refiere del óxido de hierro utilizado ancestralmente para pintar las rocas, como los petroglifos encontrados en las quebradas de El Médano, sitio insigne de las expresiones artísticas de los también denominados camanchacos—. En el fondo encontramos referencias al paisaje: las onduladas mareas, la angular Cordillera de la Costa coronada por la niebla, conocida en el norte de Chile como camanchaca, y en el centro, un círculo que aúna diversos elementos culturales y sus tecnologías relacionadas a la pesca: una punta de flecha, la balsa de cuero de lobo, las ballenas que tanto obsesionaron a estos antiguos habitantes y un camélido como parte de sus representaciones artísticas. Todos estos símbolos aunados muestran cómo el territorio y sus características sustentan a una expresión cultural particular.
En una línea de intercambio y colaboración entre fundaciones, Christian Andrónico, director del Museo Ruinas de Huanchaca y Antonieta Clunes, su curadora, participaron en el podcast Diálogo País, producido por la Fundación por la Superación de la pobreza, con la exposición “Museo Ruinas de Huanchaca: un lugar para ensayar el desierto”, donde se abordó la importancia de pensar el museo como un espacio de ensayo —no de certezas—. Para plantear cómo el concepto museo ha ido cambiando en el tiempo, se repasaron las transformaciones históricas de la noción de museo, desde sus orígenes como lugares elitistas para resguardar objetos hasta la nueva museología, que concibe al museo como un espacio comunitario donde el conocimiento, el patrimonio y la memoria se construyen colectivamente.
Además se revisaron los enfoques curatoriales que el Museo Ruinas de Huanchaca ha desarrollado en torno a los patrimonios del desierto de Atacama, para ir adentrándonos exclusivamente en los patrimonios antropológicos, en particular, de las muestras Habitar Indómito y Sala de los Patrimonios con el objetivo de analizar los diferentes niveles de participación que se dan en las exposiciones, avanzando desde una comunicación unidireccional no vinculante, a un involucramiento o consulta de opiniones, hasta llegar a una colaboración donde la comunidad pasa de ser un receptor pasivo a un actor activo que propone y se toman decisiones conjuntas. Todo este material puede ser revisado en el canal de YouTube de Territorio Biocultural Litoral Chango.
Estas actividades inauguran un vínculo entre estas instituciones, articulando miradas desde la práctica museal realizada por Ruinas de Huanchaca y el trabajo comunitario en terreno realizado por Servicio País, las que, aunque desde distintos enfoques, comparten una misma vocación: trabajar por la valorización del territorio y sus habitantes.
En esta colaboración se reafirma la convicción de que ensayar el desierto es abrir espacios para pensar, crear y cuidar en comunidad, reconociendo que los patrimonios más significativos son aquellos que permanecen vivos en las prácticas y en las voces que los sostienen.
Antonieta Clunes
Curadora
Museo Ruinas de Huanchaca
