En el marco de las actividades destacadas del año y con el objetivo de fortalecer los lazos con la comunidad y difundir la riqueza cultural e histórica de la región, la Fundación Ruinas de Huanchaca organizó dos importantes eventos que gozaron de una excelente acogida por parte del público.
El primero de ellos, «Noche de Museos», se llevó a cabo el viernes 24 de octubre, congregando a una impresionante cifra de más de 355 visitantes. Esta iniciativa, impulsada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, buscaba acercar los espacios culturales a la comunidad, ofreciendo la oportunidad de visitar el museo en un horario especial nocturno y de manera completamente gratuita. La FRH se sumó con entusiasmo a esta propuesta, organizando una variada programación de actividades que enriquecieron aún más la experiencia de los asistentes. Entre ellas, destacaron las mediaciones culturales, que permitieron a los visitantes profundizar en la historia y el significado de cada una de las exposiciones permanentes; una atractiva trivia patrimonial que desafió los conocimientos de grandes y chicos; y la cautivadora obra de teatro «Amonite, testigo del tiempo», a cargo de la reconocida compañía Redescubre Antofagasta, que transportó al público a épocas ancestrales, explorando la conexión entre el patrimonio geológico y la historia humana.
Otra de las actividades más esperadas del año fue la celebración de Halloween, que tuvo lugar el jueves 30 de octubre y congregó a más de 200 entusiastas participantes en torno a esta popular efeméride. Para la ocasión, el museo se transformó en un escenario siniestro, recibiendo a sus visitantes con una gran variedad de actividades diseñadas para sumergirlos en la atmósfera espeluznante de la noche.
Entre las atracciones más destacadas se encontraron las mediaciones interactivas, donde guías caracterizados compartieron historias y curiosidades relacionadas con las exhibiciones del museo. El punto culminante de la noche fue, sin duda, el popular juego de «Escape Room». En esta emocionante experiencia, ocho equipos tuvieron la oportunidad de poner a prueba su ingenio y habilidades deductivas.
Los participantes se adentraron en cinco de las salas del museo, cada una de ellas meticulosamente ambientadas y llenas de acertijos. Cada enigma resuelto los acercaba un paso más a su objetivo final: descifrar la clave para obtener la llave que les permitiría escapar del museo antes de que el tiempo se agotara. El éxito del evento se evidenció en la gran participación y el entusiasmo generalizado, consolidando la celebración de Halloween como una cita ineludible en el calendario de actividades del museo.
